
Hace ya bastante tiempo que quería hacer un comentario escrito sobre el egoísmo que preside a todo ser humano.
Es muy complejo el poder dar una solución a esta conducta nuestra, (verán que yo también me incluyo) pero mi intención está dedicada solamente a un caso concreto en que mi persona participó y contempló posteriormente lo que una persona hizo a otra sin pensar esta ni un solo instante que su egoísmo de entrada, a ese amigo que le brindaba una tarde festiva en su compañía, le supuso posteriormente una pérdida mayor a la que consiguió en primera instancia.
Un buen amigo mio, (bueno, de todo el mundo) tiene por norma darse a todo al que le cae bien a primera vista. Le presentan a un amigo de un amigo suyo y de inmediato pone a disposición de este, ya no todo su encanto personal, sino también todo lo que, por un motivo o por otro en la primera conversación que mantienen con esa persona, todo lo que está a su alcance o conseguir, para agradar de inmediato a esa persona que acaba de conocer.
El que una persona se ofrezca de entrada, de forma desinteresada a otro, no es significativo de que esta sea tonta, todo lo contrario, y aunque parezca algo extraño, en este tipo de gente que se dan a los demás, hay un fondo, muy pequeño eso sí, de egoísmo oculto.
Este señor amigo al que me refiero, (para mí menos egoísta que otros) disfruta lo suyo con el fútbol y los toros, dispone desde hace bastantes años de 2 abonos en la Plaza de las Ventas de Madrid, para la feria de San Isidro, y otros 2 abonos, en el Estadio Santiago Bernabéu, desde hace un porrón de tiempo también.
Creo que ofrece la mayoría de las veces a sus amigos estos asientos, primero para no tener que ir solo a esos eventos, y segundo para que jaleen su oído posteriormente cuando coincidan en alguna tertulia donde ambos asistan, esperando sin duda el anfitrión que el invitado de turno se prodigue en alabanzas hacia él y de paso describa las inmejorables cualidades de los asientos taurinos y futboleros que dispone.
Pero se da la circunstancia que algunos de sus invitados, solo le acompañan la primera vez.
Yo que presumo de ser un buen observador, un día le comenté a este amigo, este curioso hecho tan poco común en él, del porqué solo ofrece una sola vez sus asientos a unos, y a otros sin embargo los invita varias veces.
Ya he puesto más arriba que este buen amigo mio en el fondo peca, solo un poco, de un tipo algo raro de egoísmo, pero su forma de distribuirlo con sus amigos, a mí me parece que lo practica de una forma bastante curiosa.
Me explicó no hace mucho, que él tiene una norma muy concreta para que cualquier amigo vuelva con él a la Fiesta Nacional o un importante partido de Fútbol.
Se basa, según me explicó, por el comportamiento que su invitado tiene con su persona cuando asisten a uno de los dos espectáculos. Si su acompañante, por el simple detalle de no ofrecerse, ni tan siquiera a invitarle a una cerveza, antes o después de haber asistido al evento, o por no adelantarse a comprar las almohadillas para los asientos, esto es más que suficiente para él para no volver a invitar nunca a esa persona, pues dice que la mayoría de las veces, el invitado se cree tiene la obligación, quien le ha invitado, a costear todo lo que se tercie esa tarde.
Nos diremos que simpleza más tonta se fija nuestro amigo para dilucidar la calidad de su acompañante, pero en el fondo esta postura suya tiene como objetivo el calibrar el margen de atención hacia su persona, y de paso conocer el poco tacto que muchas personas ofrecen cuando un amigo se acuerda de ellos, bien para una fiesta o cualquier otra invitación que reciben, y estos suelen ser los clásicos tipos que inesperadamente se presentan en tu casa a cenar un viernes sin llevar ni una misera botella de Rioja para los de la casa.
No debemos de olvidar nunca que quien nos ofrece, aparte de su amistad algo para poder recordar días más tarde, nosotros lo primero que debemos pensar es como corresponder con ellos, debemos tener en cuenta esto, sobre todo cuando es la primera vez que esa persona se acuerda de ti, nuestro comportamiento, (yo así lo entiendo) debe ir en consonancia a la importancia de lo que te han invitado, y resumiendo en pocas palabras, que debemos ser de inmediato generosos con nuestro anfitrión.


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