
Cuando uno va acumulando años, se tienen muchas más ganas de comunicarse con la gente.
Quisiera no cometer errores al describir los motivos del porque existe esta necesidad en nuestros familiares más mayores, pero voy a exponer algunas de las razones, que yo creo que se dan, y del porqué esa condición nace cuando uno llega a la edad madura.
Todos tenemos y conocemos a muchas de estas personas maduras, bien sea esta vecino o familiar nuestro, seguro estoy que muchos de ellos nos han sorprendido alguna vez con curiosas frases o dichos que nosotros anteriormente nunca habíamos oído a nadie.
Viene esto a cuento porqué según nos dicen, cuando uno llega a una edad muy avanzada se empieza a recordar mejor todo lo vivido en nuestros primeros años y es entonces cuando llegan a nuestras cabezas, recuerdos, frases, e inclusive algún olor que nos transporta a los primeros años de nuestras vidas, valoramos de tal manera lo que felizmente recordamos, que a mí me da la sensación que lo que se pretende es iniciar con esas sensaciones, otra vez esa misma vida.
Durante muchos años las personas viven diariamente muchas experiencias, muchas de ellas buenas, pero la mayoría que guardamos para siempre, suelen ser todas las malas.
Cada persona no suele olvidar aquellos tres o cuatro momentos horribles que tuvo en su vida esas duras horas o días de continua angustia, donde debido a la envidia o la avaricia de compañeros o familiares, (las que mantienen más amargamente en su interior son las que están relacionadas con el maldito dinero) esas son las que más duran siempre, y las que más largos sinsabores dejan.
Tienen las personas de cierta edad (me refiero concretamente a los de la 3ª) un carácter muy desarrollado de desinteresada colaboración para todos aquellos que su nivel de años es muy inferior a los de ellos. Salvando las reglas, estas personas buscan desinteresadamente siempre el mejor remedio para los demás, aunque por otro lado, también todos conocemos que existen un buen porcentaje de mayores que hacen la vida insoportable a familiares y amigos, pero de este tema es mejor no hablar, pues yo digo siempre cuando alguien se lamenta ante mí de algunos de ellos, que estas personas tenemos que concederlas un gran respeto, puesto que estoy seguro que sus cambios de caracter suelen ser causados, la mayoría de las veces, por el deterioro mental que muchos de ellos sufren, por lo que hay que concederles una gran dosis de paciencia, a la vez que entenderles y ayudarles siempre, y sobre todo, tratarles como si de niños pequeños fueran.
A esos años, todas las personas que yo he tenido la suerte de tratar, he notado que todas suelen tener muchas cualidades en común, ternura, sensibilidad, y sobre todo, a ninguno de ellos les faltará una sonrisa para todo aquel que quiera escucharles.
Todo esto está muy presente siempre en personas de avanzada edad, sensaciones que sin embargo, rara vez se suelen dar en otros mucho más jóvenes, y creo muy sinceramente que la juventud de hoy practica muy poco la sonrisa, o como mucho decir, lo hacen en muy contadas ocasiones, pero tambien hay que decirlo, yo en alguna ocasión he tenido la suerte de presenciar muy buenas maneras en bastantes jovenes.
Creo que nuestros mayores sienten la obligación imperiosa de transmitir a todos esos infelices becarios de la vida, que se cruzan en sus caminos, todas las maravillosas experiencias por ellos vividas. Son tantas y tan variadas las que han tenido y sufrido, que a todas esas personas que por una razón u otra dialogan con ellos, a esas alturas de sus vidas, desde un principio consideran sus problemas como propios, y sin pensarselo una sola vez, de inmediato se hacen participes de ellos.
Su filosofía la tienen muy clara, solo buscan remedio para que una persona no sufra.
El alto grado de sabiduría que nuestros mayores atesoran, hace que desde que comienzan a intervenir, porque alguien lo precisa, piden a la agobiada persona que se dirige a ellos, aunque solo sea para un simple consejo, que mantenga un poco de calma, que no se excite, pues sabe muy bien por su veterana experiencia, que la charla que sigue así se lo aconseja.
Son momentos verdaderamente muy duros los que acompañan esos encuentros.
Estas atormentadas personas que han sufrido un fuerte revés, suelen estar bastante desorientas debido al enorme problema que tienen encima.
Una vez que han conseguido calmarles, estas samaritanas personas intentan establecer un vinculo de cariño y amistad con el otro, transmitiéndoles sus mejores palabras de clara esperanza.
Esas tranquilas palabras con las que arranca el consejo, es el verbal comienzo que amansa al oprimido, y es cuando estas personas explican, que ellos también pasaron por muchos problemas a sus años, pero todos los problemas que en un principio parecen algo insalvable, unas horas, unos días, unas semanas despues, ya no presentan la misma importancia que el día en que se origino.
Son siempre muy valiosos y acertados los consejos que estas personas dan.
Yo he tenido la suerte de presenciar coloquios entre ellos, han sido siempre esas largas charlas en su estar diario en su "Club" de la 3ª edad. Puedo garantizar que bastantes veces de todas ellas he sacado una valiosa enseñanza del comportamiento generoso de estas personas.
No les pidamos que las mantengan con algo de cordialidad, siempre sus enfrentamientos los realizan en un tono de altisonante de careo dialéctico.
Estos veteranos de la vida, aunque cueste creerlo, se reunen una tarde de cada semana para comentar lo que cada uno ha conseguido, y por votación a viva voz, adjudican el premio honorifico de ese mes a uno de ellos, por haber logrado brillantemente (segun la votación) el mejor acto de ayuda al prójimo.
En la mayoría de los casos que sus prójimos les han solicitado su ayuda, (estas generosas personas así me lo hicieron saber) nunca ellos tuvieron los mismos problemas que les cuentan, pero su gran sabiduría les faculta para aconsejar casi siempre muy bien, en todos los casos.
Con amabilidad y cariño, explican (si coincide el caso) la solución que encontraron ellos para salir de ese enorme atasco, que por muchas vueltas que demos, estos se suelen repetir desde que el mundo es mundo, aunque hayan transcurrido más de 20 años de distancia entre el uno y el otro caso, y aunque nos parezca mentira, son casos muy comunes que suelen ocurrir a muchas personas.
En la actualidad muchas de estas personas gozan de un tratamiento bastante correcto por la mayoría de sus familiares, pero no olvidemos que muchos de ellos esperan sus últimos de vida en un poco acogedor asilo de ancianos, lugar infame donde los dejan sus hijos.
Su único deseo cuando están en ese lugar, donde pasan esos finales y tediosos días de su existencia, donde el silencio que les inunda hace que no puedan evitar que los recuerdos que conservan de sus hijos golpen constantemente sus débiles cabezas, esa poco deseada y tranquila "paz" le hace pensar, y ruegan constantemente a Dios, para que el día de mañana no ocupen nunca ese mismo recinto, esos que allí les dejaron.


Interesante reflexión......si no te conociera, te diria que te estas haciendo "mayor", pero no puede ser :)
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